martes, marzo 13, 2007

Una ofrenda floral donde hace una semana se levantaba la Casa de la Juventud, en Copenhague, simboliza el entierro de todo un símbolo del movimiento obrero desde los 80. Una vez determinado el desalojo de Ungdomshuset, los residentes llamaron a manifestarse a colectivos de toda Europa a favor del último centro alternativo de la ciudad. La manifestación desembocó en una batalla campal cuyos enfrentamientos durante dos días se consideran los peores disturbios en décadas.

De los 650 detenidos, 140 eran extranjeros. Más allá del potencial de Internet como altavoz de los movimientos sociales y medios de contra-información a través de las fronteras, asombra la fuerza de movilización que ha respondido a la llamada de Ungdomshuset. Al escenario principal se han trasladado centenares de jóvenes que han visto en el suceso la vía de escape a su inquietud frente al sistema establecido. Muchos los tacharán de vándalos y alborotadores ante la violencia vivida en las calles danesas. Y seguro que parte de ellos tiene la cabeza hueca y se ha dejado llevar por la magnitud de la empresa, siempre los hay.
Pero el peso de la protesta ha sido llevado a cabo por otro tipo de personas, gente que en la cabeza tiene ideas distintas a las establecidas sobre la sociedad y su forma de organización, que ha decidido actuar contra un desalojo de un centro social okupado, Ungdomshuset, haciéndolo emblema de todas las desokupaciones de nuestro día a día.

¿Violencia en las calles? Este tipo de violencia defensiva es la misma que a lo largo de la Historia ha permitido cambiar injusticias y opresiones con las que el poder sometía la mayoría de la población. Estos desobedientes representan un gran colectivo descontento organizado en demanda de una alternativa al orden impuesto como válido, que muchos críticos apodan ‘violencia estructural’. Un gran número de personas ha sentido violentados sus derechos y su unión ha desembocado en un importante acto de desobediencia civil. Así, reflexionar sobre la violencia oculta que establece constricciones tácitas sobre asuntos relacionados con la justicia social -como la okupación- puede justificar una respuesta violenta.


1 comentarios:

Anónimo dijo...

ke passa a la capçalera del teu bloc? Et suggereixo que utilitzis les teves nocions d'informàtica per a arreglar-ho; d'una altra manera quedaria més estètic; no trobes?

Des del respecte,

Víctor